miércoles, abril 05, 2006

Ophélie
I
Sur l'onde calme et noire où dorment les étoiles
La blanche Ophélia flotte comme un grand lys,
Flotte très lentement, couchée en ses longs voiles...
- On entend dans les bois lointains des hallalis.

Voici plus de mille ans que la triste Ophélie
Passe, fantôme blanc, sur le long fleuve noir;
Voici plus de mille ans que sa douce folie
Murmure sa romance à la brise du soir.

Le vent baise ses seins et déploie en corolle
Ses grands voiles bercés mollement par les eaux;
Les saules frissonnants pleurent sur son épaule,
Sur son grand front rêveur s'inclinent les roseaux.

Les nénuphars froissés soupirent autour d'elle;
Elle éveille parfois, dans un aune qui dort,
Quelque nid, d'où s'échappe un petit frisson d'aile:
-- Un chant mystérieux tombe des astres d'or.
II
O pale Ophélia! belle comme la neige!
Oui tu mourus, enfant, par un fleuve emporté!
- C'est que les vents tombant des grands monts de Norvège
T'avaient parlé tout bas de l'âpre liberté;

C'est qu'un souffle, tordant ta grande chevelure,
A ton esprit rêveur portait d'étranges bruits;
Que ton coeur écoutait le chant de la nature
Dans les plaintes de l'arbre et les soupirs des nuits;

C'est que la voix des mers folles, immense râle,
Brisait ton sein d'enfant, trop humain et trop doux;
C'est qu'un matin d'avril, un beau cavalier pâle,
Un pauvre fou, s'assit muet à tes genoux!

Ciel! Amour! Liberté! Quel rêve, ô pauvre folle!
Tu te fondais à lui comme une neige au feu:
Tes grandes visions étranglaient ta parole
- Et l'infini terrible effara ton oeil bleu !
III
- Et le poète dit qu'aux rayons des étoiles
Tu viens chercher, la nuit, les fleurs que tu cueillis,
Et qu'il a vu sur l'eau, couchée en ses longs voiles,
La blanche Ophélia flotter, comme un grand lys.

Arthur Rimbaud

lunes, marzo 27, 2006

Meditaciones de oficina I

Sentados frente a la pantalla, la mente en blanco. Así pasan las horas, los días y, sin darse cuenta, la vida.
Sólo unos pocos momentos de felicidad, de disfrute, de pizcas de plenitud.
Me miro, los miro a ellos y me siento rara, vacía, triste.
Al principio uno se niega a que su vida se base en esto, luego, muy de a poco, se va acostumbrando y se olvida de sus sueños, de sus pasiones y alegrías, se olvida de vivir.
Ya no intenta escapar, ya se siente cómodo con su estilo de vida rutinario e inerte. Lentamente va callando a esa vocecita que gritaba desde sus entrañas, esa vocecita que se quejaba, que reclamaba ser liberada.
Son muy pocos los que logran escucharla y, dentro de ese grupo, son aún menos los que deciden hacer algo al respecto. Prácticamente ya no quedan idealistas, todos se han volcado al conformismo y, aún peor, a la comodidad.
Ya no hay luchadores, paulatinamente se han dejado dominar por los más fuertes, se han ido acobardando y sometiendo hasta transformarse en esclavos. Sus corazones se fueron adormeciendo hasta quedar completamente entumecidos, rígidos, impenetrables...

Sin embargo, todavía existen los eternos adolescentes, aquellos que viven cada minuto como si fuera el último. Aquellos que no desperdician oportunidad alguna para demostrarse que están vivos, aquellos que toman riesgos, que aceptan desafíos, aquellos que persiguen sus pasiones, que se sumergen en el río de la vida y navegan sin detenerse, sin descansar, pasando por tempestades o calurosos días en los que les falta el aire. Aquellos que se dejan hundir por las olas más grandes, llegando incluso a tocar fondo, pero que siempre salen a la superficie guiados por sus ganas de seguir viviendo. Estos buscadores de emociones no se cansan nunca, son invencibles, la adrenalina corre por sus venas y se entremezcla con la sangre, llegando hasta las porciones más alejadas del cuerpo. Disfrutan, se regocijan con el escalofrío del temor, de la tristeza, del dolor, de la felicidad.
Estos individuos son los únicos verdaderos, los únicos que dejan ver su alma, los únicos que sienten...
Al fin y al cabo eso es estar vivo.

miércoles, marzo 22, 2006

Una de mis grandes pasiones

Cantar…
Viaje a un mundo paralelo…Perder conciencia del tiempo, del lugar… sos vos, nadie más, solo vos y estos minutos que te llenan, te hacen sentir plena, estos minutos que se vuelven años. Te olvidás de todo y de todos. Por ahí pasa la vida...
I.
Lucía corrió por detrás del telón. Iba y venía mientras tarareaba una melodía. Sus movimientos eran tan suaves y serenos y su voz tan dulce que podía hechizar a todo aquél que la observase.
Matías se encontraba detrás de una columna. Con sólo mirar en sus ojos se podía sentir su pasión. El goce y la profunda alegría de tener frente a él el más maravilloso de todos los tesoros.
El mundo se detuvo para él. Había nacido para vivir este momento. Toda su atención se volcaba en ella, no pensaba en otra cosa. Sus piernas, sus manos, el movimiento de su cintura, todo estaba en perfecta armonía. Estaba embriagado de ese sentimiento de plenitud. Por primera vez sintió que no le faltaba nada.

Esto es lo que Lucía producía en los hombres.

No se atrevió a acercarse, tenía miedo de romper el encanto con una palabra. Todo era perfecto.
El juego de Lucía duró unos minutos, aunque para Matías fueron eternidades.

Se encendieron las luces. Los actores llegaron seguidos por el director.
Lucía se sobresaltó al oírlos. La habían despertado de un sueño.
Uno de los actores la siguió con la mirada. Sus ojos se veían tristes, como si lo hubieran lastimado. Se podía percibir su dolor.

Matías siguió a Lucía hasta la puerta del teatro y la interceptó. Le ofreció un cigarrillo y caminó junto a ella. Estaba lloviendo, pero ninguno de los dos pudo notarlo.
No habían cruzado palabra alguna, pero Lucía sintió que su corazón bombeaba más y más fuerte. Estaba agitada. Empezó a transpirar.
La calle estaba desierta. Sólo oía la respiración de Matías a su lado. El también estaba algo nervioso.
Llegando a la esquina ambos dejaron de caminar, se miraron por un momento y sonrieron. Ella acercó sus labios a los de él y sus bocas se rozaron unos instantes.

De repente, Lucía se vio sola bajo la lluvia. Las gotas eran pesadas. Se detuvo a sentirlas. Nunca antes había reparado en la belleza de la lluvia, en su olor, en los dibujos que hacía al caer en los charcos, en la variedad de colores, de sonidos…

Continuará...

jueves, marzo 16, 2006

Bienvenidos a bordo!

Queridos lectores:

Prepárense para adentrarse en las profundidades de MI SER. Sí, del mío. Quizá se sientan identificados con alguna de mis múltiples facetas, quizá perciban una pizca de mis tormentos e inquietudes, o quizá hasta lleguen a emocionarse con alguna palabra... Si algo de eso ocurriese, me sentiría realmente satisfecha, y me atrevería a decir halagada, por el hecho de haber podido transmitirles algo de mí.

Dejando de lado las formalidades: no esperen encontrar aquí grandes y deslumbrantes ideas, ni pensamientos que sigan algún tipo de coherencia! NO! Este es un viaje a lo absurdo, a lo desconocido, a lo impenetrable para aquellos que carezcan de imaginación. Es un viaje sin retorno...
Tienen 2 segundos para pensarlo:

0..
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1..
...
2..

Felicitaciones! Has sido seleccionado para embarcarte y desafiar junto a mi las aguas más saladas que jamás hayas imaginado.
Por sólo $2,99 adicionales puedes tener acceso al camarote individual y disfrutar de la grata compañía de una sirena. (súmale otros $3,90 y podrás elegir aquella que más te guste!).

Bueno amiguillos mi carta de presentación ha llegado a su fin, asi que me despido hasta la próxima!